Una locura, no formal
¿Dónde vives tú?
Hay un mundo irreal que percibo con cada célula mía, distinto al que vivimos tu o yo ó yo y tu. Un mundo donde los estereotipos no provoquen la anorexia, o que una filosofía hecha por el hombre no condicione al ser humano, donde las emociones no sean divididas entre buenas y malas, que los valores no caigan en la ambigüedad del reprimido, donde la luz no sea opuesta a la oscuridad o viceversa. Tal vez el hambre no se burle delante del caviar, o que los centavos no contagien la avaricia, también en el que los minutos no vean las horas de terminar o que pasen desapercibidos.
Este mundo irreal distinto y antagónico al que vivimos, no es formal, porque todos no aceptan lo que la masa o el individuo desee. Un mundo donde la palabra pese más que un contrato firmado. Hay tantas cosas en este mundo irreal que los adjetivos, los verbos, etc. No son más que una forma de expresar lo que siente y piensa, sin que ello amerite una verdad ambigua o verdadera.
La paz no sea un tratado firmado para contrarrestar una amenaza de guerra, donde la paz sea paz y la guerra sólo sea seis letras formando una palabra, así como las demás, como paz, hambre, riqueza, gloria, tiranía, etc. Pues entendida cada una como una palabra con sus respectivas letras, que el conocimiento no sea en vano y la ignorancia amerite humildad de aprender algo diferente a lo aprendido hasta ayer.
A una lagrima en este mundo irreal, da cuenta de la sinceridad por cada gota que acaricia una mejilla, ya sea la propia o la compartida.
Una sonrisa no apague la tristeza del rostro, sino que enseñe y aprenda a sentir el calor humano; que una mirada triste no apague una sonrisa, sino que enseñe y aprenda el calor humano. Que ese calor humano sea ese abrigo que da sentido a la vida que nos regalan; y la frialdad sea motivada por la ignorancia de hecho y causalidad.
Que los regalos se acepten a voluntad y la muerte como un descanso, sin importar que sea eterno o efímero. Que el dolor no cause sufrimiento y que el sufrimiento no nos robe la voluntad de sentir. Que sea el dolor y el sufrimiento otro camino para despertar de la ignorancia y no quedarnos en ella.
Sobre todo en este mundo irreal se despierte en el interior del ser humano, que cree que perdió el paraíso o que nos encontramos en el infierno; y no nos damos cuenta que ese mundo irreal, somos nosotros y todos a la vez; que sí vivimos en el mundo que vivimos es porque aun vivimos en la ignorancia.
Si desperté; no lo sé. Si vivo tal vez, si siento aprendo y si pienso también.
¿Dónde vives tú?
Hay un mundo irreal que percibo con cada célula mía, distinto al que vivimos tu o yo ó yo y tu. Un mundo donde los estereotipos no provoquen la anorexia, o que una filosofía hecha por el hombre no condicione al ser humano, donde las emociones no sean divididas entre buenas y malas, que los valores no caigan en la ambigüedad del reprimido, donde la luz no sea opuesta a la oscuridad o viceversa. Tal vez el hambre no se burle delante del caviar, o que los centavos no contagien la avaricia, también en el que los minutos no vean las horas de terminar o que pasen desapercibidos.
Este mundo irreal distinto y antagónico al que vivimos, no es formal, porque todos no aceptan lo que la masa o el individuo desee. Un mundo donde la palabra pese más que un contrato firmado. Hay tantas cosas en este mundo irreal que los adjetivos, los verbos, etc. No son más que una forma de expresar lo que siente y piensa, sin que ello amerite una verdad ambigua o verdadera.
La paz no sea un tratado firmado para contrarrestar una amenaza de guerra, donde la paz sea paz y la guerra sólo sea seis letras formando una palabra, así como las demás, como paz, hambre, riqueza, gloria, tiranía, etc. Pues entendida cada una como una palabra con sus respectivas letras, que el conocimiento no sea en vano y la ignorancia amerite humildad de aprender algo diferente a lo aprendido hasta ayer.
A una lagrima en este mundo irreal, da cuenta de la sinceridad por cada gota que acaricia una mejilla, ya sea la propia o la compartida.
Una sonrisa no apague la tristeza del rostro, sino que enseñe y aprenda a sentir el calor humano; que una mirada triste no apague una sonrisa, sino que enseñe y aprenda el calor humano. Que ese calor humano sea ese abrigo que da sentido a la vida que nos regalan; y la frialdad sea motivada por la ignorancia de hecho y causalidad.
Que los regalos se acepten a voluntad y la muerte como un descanso, sin importar que sea eterno o efímero. Que el dolor no cause sufrimiento y que el sufrimiento no nos robe la voluntad de sentir. Que sea el dolor y el sufrimiento otro camino para despertar de la ignorancia y no quedarnos en ella.
Sobre todo en este mundo irreal se despierte en el interior del ser humano, que cree que perdió el paraíso o que nos encontramos en el infierno; y no nos damos cuenta que ese mundo irreal, somos nosotros y todos a la vez; que sí vivimos en el mundo que vivimos es porque aun vivimos en la ignorancia.
Si desperté; no lo sé. Si vivo tal vez, si siento aprendo y si pienso también.


2 comentarios:
Voy a responder esto antes de que entre en un nuevo estado de inconciencia... ^^
Yo soy un pastrulo sin drogas [esto calificaría para las cosas que escribes?]
ta mare, me gustaría rresponder algo que vaya con tu post, pero ya están haciendo efecto las pastillas, ya no me siento bien otra vez...
Son pastillas muy fuertes.
No sé qué me pasa.
Cronopio cronopio cronopio??
jajaja
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